Los grupos de trabajo
Imagen ilustrativa generada con IA -Lucía, hoy te sentás con Martín. - No, seño, Martín siempre me pelea. - Bueno, tienen que ser buenos compañeros. Dale, andá para allá. Este diálogo refleja una de las situaciones que habitualmente suceden en el aula cuando los maestros queremos que los niños se sienten en los pupitres de acuerdo a nuestro criterio. Este criterio que utilizamos nunca es azaroso, en general está motivado por cuestiones vinculadas al “prestar atención en clase” (por tal motivo, elegimos sentar o separar a u niño de otro) o por afinidad (estos que son amigos es mejor que estén separados porque charlan mucho). Llegamos a naturalizar de tal manera este discurso que ya no nos planteamos si es un criterio justo o útil para resolver una situación de enseñanza / aprendizaje. Está tan imbricado en el pensamiento colectivo (tanto de padres como de docentes) que parece una solución obvia a emplear cuando se observa que los niños no prestan la atención necesaria. Por otra parte, e...